Vivimos en la era de la distracción. El activo más importante es la atención. No es una opinión. Es un hecho. Hoy, el activo más valioso del mundo no es el talento, ni la fuerza, ni siquiera el conocimiento. Es la ATENCIÓN. Y existe una ‘batalla’ invisible y la estamos perdiendo. Mientras un joven prospecto intenta mejorar su swing, hay una industria multimillonaria con municiones digitales (redes sociales), diseñada para que no pueda concentrarse más de 10 segundos seguidos.